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martes, 30 de agosto de 2011

INTELIGENCIA EMOCIONAL


Goleman define el concepto de Inteligencia Emocional como la habilidad de comprender y manejar nuestras emociones y las de quienes nos rodean, en la forma más conveniente y satisfactoria.
La Inteligencia Emocional se basa en la capacidad para comunicarnos eficazmente con nosotros mismos y con los demás, estas habilidades no son algo innato sino aprendido, por lo que siempre podemos mejorarlas.
Al hablar de emociones se refiere a las actitudes (es decir, las creencias cargadas de emociones que nos predisponen a actuar en forma congruente con ellas), y a las reacciones automáticas (no voluntarias ni conscientes) con contenido emocional.
Según Goleman, las personas con Inteligencia Emocional poseen las características siguientes:
  •  Comprenden las emociones, deseos y necesidades, propias y ajenas, y actúan sabiamente en función de ellas.
  •  Manejan adecuadamente sus sentimientos y los de los demás y toleran bien las tensiones
  • Son independientes, seguras de sí mismas, sociables, extrovertidas, alegres y equilibradas.
  • Su vida emocional es rica y apropiada, y cuando caen en un estado de ánimo adverso, saben salir de él fácilmente, sin quedar atrapadas en sus emociones negativas.
  • Tienden a mantener una visión optimista de las cosas y a sentirse a gusto consigo mismas, con sus semejantes y con el tipo de vida que llevan.
  • Expresan sus sentimientos adecuadamente, sin entregarse a arranques emocionales de los que después tendrían que arrepentirse.
    Goleman diferencia entre inteligencia emocional intrapersonal e interpersonal. La primera es muy similar a la autoestima, mientras que la segunda está muy relacionada con las HH SS. 
Inteligencia Emocional intrapersonal

                Goleman describe la IE intrapersonal en forma similar a lo que entendemos por autoestima, aunque centrándose en los sentimientos. [Algunos rasgos comunes a la autoestima y la inteligencia emocional intrapersonal descrita por Goleman son: 1) conocernos a nosotros mismos; 2) aceptarnos incondicionalmente con nuestras potencialidades y limitaciones; 3) determinar nuestros propios objetivos y valores y comportarnos de forma congruente con ellos; 4) buscar activamente nuestra felicidad a corto y largo plazo y, 6) ser capaces de demorar las gratificaciones, es decir, de subordinar a veces lo que nos apetece en el momento, con el fin de poder lograr satisfacciones más importantes a medio o largo plazo]

                Cree que un aspecto importante de la inteligencia emocional intrapersonal es la capacidad de comunicarnos eficazmente con nosotros mismos; es decir, de percibir, organizar y recordar nuestras experiencias, pensamientos y sentimientos en las formas que más nos convienen.

                Esta comunicación intrapersonal es esencial para controlar nuestras emociones, adecuarlas al momento o la situación, dejar de ser esclavos de ellas, y ser más capaces de afrontar en forma óptima cualquier contratiempo, sin alterarnos más de lo conveniente. [Los griegos y los primeros cristianos ya consideraban muy importante la contención del exceso emocional, a la que llamaban “virtud de la templanza”]

                Ese autocontrol emocional no consiste en reprimir las emociones, sino en mantenerlas en equilibrio, ya que cada emoción tiene su propia función y su valor adaptativo, siempre que no se haga excesiva o que no se “desborde”. [Cualquier sentimiento puede considerarse como un intento de autorrealización (p. ej., la ira puede tener la función de eliminar los obstáculos que nos impiden conseguir nuestras metas). Pero el sentimiento puede manifestarse de forma adaptativa o estar bloqueado, distorsionado o “desbordado”. Las emociones “desbordadas” son similares a una “hoja que oculta el bosque” (porque nos impiden captar nuestros propios deseos de sentirnos bien, llevarnos bien con los demás o conducirnos de la forma que más nos conviene). Por eso en el lenguaje popular existen términos como “el amor es ciego”, estar “cegado por la ira”, etc.]

                El equilibrio emocional es la alternativa deseable a dos actitudes contrapuestas no deseables, consistentes en: a) reprimir o negar nuestras emociones –lo que nos convertiría en personas inhibidas- o, b) dejarnos llevar de excesos emocionales como el enamoramiento autodestructivo o la ira extrema.

La búsqueda del bienestar emocional supone un esfuerzo constante en la vida de cualquier persona, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. Así, por ejemplo, muchas de las actividades cotidianas, como ver la televisión, salir con amigos, etc. están dirigidas a reducir nuestras emociones negativas y a aumentar las emociones positivas.

Inteligencia emocional interpersonal

                Goleman considera que la inteligencia emocional interpersonal es la habilidad para relacionarnos eficazmente con nuestras emociones y las de los demás, en el ámbito de las relaciones interpersonales. Incluye ser capaces de:

  • Expresar adecuadamente nuestras emociones a nivel verbal y no verbal, teniendo en cuenta su repercusión en las emociones de las otras personas. [La expresión de emociones está regulada por reglas sociales, por ejemplo, tendemos a esconder nuestros verdaderos sentimientos cuando pueden herir a alguien a quien deseamos agradar. Ignorar o romper esas reglas suele favorecer las emociones negativas en el interlocutor y tener consecuencias adversas en la comunicación. Por el contrario, su conocimiento y utilización adecuada ayudan a fomentar las emociones deseables en los demás y facilitan la comunicación y la convivencia]
  • Ayudar a los demás a experimentar emociones positivas y a reducir las negativas (p. ej., la ira).
  • Conseguir que las relaciones interpersonales nos ayuden a obtener nuestras metas, a realizar nuestros deseos y a experimentar el máximo posible de emociones positivas.
  • Reducir las emociones negativas que puedan producirnos los conflictos interpersonales.

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