Translate

sábado, 16 de febrero de 2013


DISONANCIA COGNITIVA
La teoría de la disonancia cognitiva, de Leon Festinger.
¿En qué consiste dicha teoría?
Básicamente, se refiere a la tensión o incomodidad que percibimos en nosotros cuando mantenemos dos ideas contradictorias o incompatibles entre si o cuando nuestras creencias no están en armonía con lo que hacemos (o hemos hecho). Esta “tensión” se puede experimentar como culpa, enfado, frustración o vergüenza.
La teoría plantea que al producirse esa incongruencia o disonancia, la persona se esfuerza en generar ideas y creencias nuevas para reducir la tensión hasta conseguir que el conjunto de sus ideas y actitudes encajen entre si. Es decir, cuando percibimos que tenemos dos ideas incompatibles, tenemos que generar nuevas ideas (o modificar las antiguas) para que nuestro sistema de creencias sea coherente. En una frase: no soportamos percibirnos internamente como incoherentes.
Pero esto es mucho más interesante cuando nos centramos en los casos donde hemos actuado de una manera contraria a nuestras creencias. 
Por ejemplo:
1. Nos fumamos un cigarrillo aunque sabemos que es perjudicial para nuestra salud
2. No hemos ido al gimnasio aunque era nuestro objetivo para la semana
3. La casa que nos acabamos de comprar no responde a nuestras expectativas

En el primer caso, la acción de fumar va contra nuestras creencias de que “queremos vivir una larga vida” y “soy una persona sensata que toma decisiones correctas”. Ya hemos fumado (o lo seguimos haciendo). ¿Qué es más fácil, cambiar una acción del pasado (imposible) o un hábito (improbable), o cambiar nuestras creencias? la más fácil suele ser la tercera opción. Así que tenemos añadimos nuevas creencias, modificamos las que ya tenemos o quitamos importancia a las creencias incompatibles para mitigar la incoherencia (“esto es un proceso lento. No pasa nada porque fume un poco. Ya lo dejaré más adelante”, “los científicos se han equivocado más de una vez. ¿Quién me asegura que es tan malo fumar?”, etc.) Podemos modificar nuestras creencias de muchas maneras pero el objetivo final es dar más valor a la opción elegida, al mismo tiempo que restamos valor a la alternativa no seleccionada.
Con el segundo caso, pasaría lo mismo: como modificar un hecho del pasado es imposible (la semana ya ha pasado y yo no he ido al gimnasio), lo único que puedo hacer es cambiar mis ideas internas (“no pasa nada porque no haya ido.  Esto son cosas que se notan a largo plazo. Ya iré la semana que viene”).
En el tercer caso, es más fácil cambiar nuestras ideas que vender la casa, así que podemos empezar a sacarle puntos fuertes (“es verdad que está hecha una ruina, pero las vistas son muy bonitas”). ¡Lo que sea con tal de no tener este sentimiento interno de incomodidad por haber hecho algo contrario a lo que yo creo de mi!
Como puede verse, la disonancia cognitiva explica muy bien nuestra tendencia a la auto-justificación. La ansiedad que conlleva la posibilidad de que hayamos tomado una decisión equivocada (o hemos hecho algo incorrecto), nos lleva a inventarnos nuevas razones o justificaciones para apoyar nuestra decisión o acto. Es decir, algo que rompe nuestros esquemas de ideas, y entonces es más sencillo para nuestra mente inventar explicaciones alternativas que minimicen el impacto de ese algo que afrontar la verdad. Primero actúo, luego justifico mi actuación. Cuando nos damos cuenta de lo que hemos hecho (o dejado de hacer), tratamos de auto-justificarnos para reducir el trauma. No soportamos mantener al mismo tiempo dos pensamientos o ideas contradictorias y, automáticamente, justificamos dicha contradicción, aunque sea con nuevas ideas absurdas.
Hay más ejemplos donde aplicamos la disonancia cognitiva. Por ejemplo, cuando deseamos algo y no lo podemos obtener, lo criticamos y le quitamos valor (también aplica en los casos de desamor), o en las llamadas “mentiras piadosas”: esta mal mentir pero nos cuesta decir la verdad, así que le quitamos valor a mentir en ese caso (“es mejor para él/ella que no lo sepa y así no sufre”) para así poder mentir sin tener que soportar una disonancia fuerte.
Es importante hacer notar que para que este efecto se produzca, los sujetos deben tener la percepción de libertad de elección al realizar la conducta. Si somos obligados a hacer algo contra nuestra voluntad, no se produce esa tensión… ¡pero cuidado que auto-convencernos de que nos obligaron también puede ser una auto-justificación para reducir la incomodidad.
Entonces, la pregunta final sería: ¿es malo intentar reducir la disonancia? para nada. Es un mecanismo que usamos las personas para nuestro bienestar. Lo único que es importante es ser conscientes de cuándo lo utilizamos para no caer en el autoengaño. Es decir, que lo que nos contamos a veces no es tan verdad ni estamos tan de acuerdo, pero lo usamos en un momento dado para sentirnos mejor.
En resumen, la Disonancia Cognitiva es un malestar que se produce cuando nos engañamos a nosotros mismos,. Por lo que recurrimos a la autojustificación (mentirnos) para que nos ayude a sentirnos mejor, aun a sabiendas de que nos estamos auto-mintiendo. Este sistema puede pasarnos factura a largo plazo. Podrá disminuir nuestra autoestima y tendremos un sentimiento de malestar difuso, junto a la culpabilidad acumulada por reincidir en este tipo de conducta


4 comentarios:

Unknown dijo...

Y al final nada es verdad ni es verdad ni es mentira,sólo depende del color del cristal con que se mira...y en verdad con una mente,cerebro,personalidad con ese órgano.Y entonces eres consciente de que algo va muy mal.Si no estás preparado te puedes revolcar con tu dolor y si lo estas abrir tu botiquín cerebral. Y sonreír porque tu mismo tienes tu propia medicina y la esperanza sobre todo de que puedes seguir el camino

Unknown dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada. No se cuantas personas se verán afectadas por esto hasta el punto de ser un problema para llevar una vida normal.Como experiencia personal y si mi aportación sirve para algo,hay un momento donde la situación es más crítica donde empecé a ser consciente de que era capaz de salir de ese bucle porque lo que reclamaba era atención y tenía un comportamiento infantil y ese paso lo pude dar gracias a unos grandes profesionales. Gracias Elena por esta informscion.Muy interesante,no es complicado para entender y no aburre .

Elena Meló Llinares dijo...

Efectivamente Mairia. Como tu dices, el esfuerzo personal es muy importante para que se produzcan cambios en la vida. La experiencia y la constancia, junto a un buen proyecto, basado en lo racional, es lo primero para ponerse en marcha hacia el cambio. Sin olvidar las tecnicas que vamos aprendiendo, como la del zig-zag. Muy importante para comprender que un retroceso no es un fracaso, sino la oportunidad para rectificar y seguir con mas fuerza hacia el objetivo.

Elena Meló Llinares dijo...

Gracias por tu aportacion Mairia.
Si quieres en otro momento hablamos de Disonancia Cognitiva.